El Espacio Darwin de Burdeos: donde convergen las artes

El Espacio Darwin de Burdeos: donde convergen las artes

Al sudoeste de Francia, el espacio Darwin de Burdeos ofrece un mix en donde convergen Street art, tecnología y desarrollo sostenible.

Por Andrés Alonso Ureña

¿A quién no le gustaría perderse en un laberinto de Street art?

Hoy me encantaría compartir con vosotros una de mis últimas visitas en la ciudad vinícola de Burdeos.

A pesar de tener un pasado histórico bastante relevante, la capital de Aquitania ha ido desarrollando a sus alrededores un estilo moderno y sostenible con edificios como el espacio Darwin.

Creado en 1850, el también conocido cuartel Niel ha pasado de ser un antiguo complejo militar a convertirse en un proyecto innovador bajo la iniciativa de Philippe Barre.

Este lugar futurista ubicado en la otra ribera del Garona es el reflejo de la evolución tecnológica con espacios de coworking eco-responsables que optimizan al máximo el consumo de energía.

Un paraíso creativo abierto a un público joven, dinámico e informal que esté buscando estimular sus cinco sentidos practicando skateboard, contemplando grafitis o simplemente respirando la buena onda de este sitio.

Un espacio dedicado a la cultura urbana

El arte urbano se aprecia en todas las esquinas de este inmenso complejo, con artistas como Alber V Times, Zarb, Raphaël Lanzani o David Selor.

Dentro de las ilustraciones más originales está la del oso polar minimalista de Zarb, composición tricolor en blanco, negro y crema que plasma una de las especies más amenazadas frente al cambio climático.

Alber V Times comparte sus creaciones con mensajes como “la solidarité est un devoir” (“la solidaridad es un deber”) y con retratos expresivos compuestos por colores llamativos donde las líneas negras no existen.

Otro estilo bastante característico es el del artista David Salor y su zorro Mimil.

Dicho personaje imaginario aparece representado en varias zonas del cuartel en forma de viñeta de comic gigante.

Con mensajes como “j’aurais voulu être un chat” (”me hubiese gustado ser un gato”), Salor comparte un estilo único bajo tonos pastel.

En esta selva de arte también se puede encontrar el estilo abstracto de Raphaël Lanzani con ilustraciones y mosaicos policromáticos sobre fondo negro. 

Todo un recorrido en el que conviven talleres de artistas, start-ups tecnológicas o agencias creativas compartiendo la ideología “nowat” del bajo consumo así como la del desarrollo sostenible  y el reciclaje de espacios.

Se podría decir que la vena aorta del espacio Darwin es la instalación “vortex” diseñada por Pierre Schneider y François Wunschel.

Esta especie de puente orgánico de madera une dos espacios del antiguo cuartel al mismo tiempo que queda iluminado por estelas de luz que simulan impulsos electromagnéticos.

Compuesto por toda una serie de particularidades innovadoras, el proyecto Darwin además de ser un centro de interés turístico también se ha convertido en un ejemplo a seguir ya que ha tomado las medidas necesarias para convivir con nuestro planeta respetuosamente.