Le gros Diamant du Prince Ludwig, la obra ganadora del Molière 2018

Le gros Diamant du Prince Ludwig, la obra ganadora del Molière 2018

Le gros Diamant du Prince Ludwig se presenta de Miércoles a Domingo en el Teatro “Le Palace”, hasta Julio de 2019 en el 9° distrito de París.

Por Andrés Alonso Ureña,

Este teatro histórico cuya capacidad alberga unas 800 plazas acoge un grupo de cómicos que desafían la ley de la gravedad y del espacio: Les faux british.

Curiosa puesta en escena, peculiar manera de empezar un espectáculo y trama rocambolesco el que nos presentan Henry Lewis, Jonathan Sayer, Henri Shields y Gwen Aduh.

Alrededor de una sala del 1820 cuya arquitectura y pintura nos transportan a otra época, los actores han sabido invadir y aprovechar hasta el quinto palco para poner en escena una Fiebre del Oro de California que se combina con un estilo vintage.

Desde la apertura del telón, el grupo de músicos interactúa con los actores como si fuese un musical a lo “Lalaland” con un french touch. Como bien podéis imaginar toda la historia gira en torno del robo del siglo, pasando por situaciones totalmente disparatadas.

Una estafadora, un periodista, un pickpocket, un matón o un agente de seguridad son algunos de los personajes presentados antes de jugar a este divertido quién es quién. Más vale no fiarse de las apariencias puesto que en esta partida cada individuo tiene un as bajo la manga.

Una trama con tintes de Hollywood

La actriz Miren Pradier interpreta Caprice, hija del director de la City Bank Valentin (Jean-Marie Lecoq) que a su vez está saliendo con el pickpocket Sam Monaghan (Pascal Provost) hijo de Marilyn (Aurélie de Casanove), cajera del banco donde su padre trabaja, que al mismo tiempo esta liada con el jefe de policía Chuck Davis (Jean Philippe Bêche).  

No obstante, todo se desarrollará tras la llegada a la ciudad  de Mitch (Lionnel Fernandez) después de haberse escapado de prisión con su tocayo Bob (Nikko Dogz).

Toda una serie de historias paralelas se van desarrollando al mismo tiempo donde las conexiones entre los actores se van haciendo inconscientemente gracias a una idea en común: escaparse impoluto con los bolsillos llenos.

A pesar de todo el caos et la maquinación desastrosa de los protagonistas para apoderarse del diamante del príncipe Ludwig, se podría decir que cada personaje consigue obtener su objetivo.

El happy ending está asegurado al más puro estilo hollywoodense, donde los amores se consolidan y los enemigos acabarán siendo derrotados… aunque detrás de tanto bandido, os resultará complicado saber cuál es el verdadero culpable.