Le Pure Café o la ilusión del enamoramiento

 
 
 
Se hace difícil hablar imparcialmente de un lugar cuando hay referencias muy fuertes o marcas en la historia del mismo que a uno lo tocan. El caso de Le Pure Café es uno de ellos. ¡Imposible no hablar bien de él!

Ubicado en el 14, rue Jean Macé, diría que es casi imposible de llegar sin perderse, sobre todo para aquellos que no somos parisinos. Eso, desde ya lo hace interesante. Es un típico café de barrio que se ubica en una esquina de la mencionada calle. Llego un sábado pasadas las 16 hs. Atravieso la puerta de entrada y veo que ambiente no le falta. Como dije, creo que es imposible disociarlo de la película Antes del atardecer (Before sunset, con Ethan Hawke y Julie Delpy), es más, elijo sentarme pegado a una mesa de la ventana, muy cerca de donde se sentaba la pareja de actores en el film. De hecho, por momentos tengo la sensación de creer ver pasar a alguno de ellos y me entusiasmo aún más, sobre todo por Julie Delpy en mi caso…Pero creo que si hay algo que lo caracteriza es su simpleza.

Le Pure Café más allá del cine

Las mesas y sillas son de madera. Las acompañan un decorado simple igualmente en madera con una cortina a media altura también a tono con el color marrón claro del decorado. Se distingue en el fondo (costado derecho) una pared con azulejos azules con dos estanterías que exhiben objetos antiguos. Un acordeón, libros, teteras de estilo marroquí y un busto de un hombre que me llama la atención. Aprovecho que el garçon me trae mi café para testear un poco su atención y le pregunto de quién es el busto: “No sabemos, pero es de alguien del 3º Imperio“, me dice con buen tono, simpatía y siguiendo su labor en el resto de las mesas. Unos minutos más tarde me dirá también que el café data de más de un siglo de vida y que durante el 2013 se realizaron trabajos de refacción.

La barra está ubicada en el centro del lugar, lo cual permite una mejor circulación, o al menos eso es lo que se observa. La oferta es variada y, si bien veo muchos expressos en las mesas, una copa de vino o un aperitivo sirve de complemento perfecto con el entorno.
Las paredes en general muestran su deterioro por el paso del tiempo sin ningún tipo de vergüenza. ¡Y es que no les queda mal! Algo de falta de color, despintadas, mejor dicho y con algunas de sus vitrinas desgastadas.

Antes de retirarme, le doy mis 2,20 € de mi café a quien me cobrá y le cuento que escribiré sobre ellos. “Espero entonces que nos hagas buena publicidad“, me responde. Creo que cumplo con su pedido.
Más que recomendable para pasar un buen momento en soledad, con amigos y, demás está decirlo, en pareja aún si de comenzar, continuar o terminar una relación se trata.

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